domingo, 7 de octubre de 2012

Del todo complacidas





 Molina.—En el año de 1839 inventó Mr. Daguerre el instrumento májico que lleva su nombre, toda la prensa francesa de común acuerdo le tributó merecidos elojios: de tal manera que muchos llegaron a juzgar que su nombre ocupaba el primer rango en la historia de las ciencias y de las artes: pasó después este invento de un pueblo a otro, hasta que a su vez llegó a nuestra bella tierra de Cuba, y se reproducen de tal manera los alumnos del dichoso francés, que la Habana contiene en la actualidad un sin número de ellos.

 Entre los que verdaderamente honran este arte, podemos contar a Molina, cuyo laboratorio se halla abierto en la calle de OReilly. Molina, dedicado al arte con talento y entusiasmo, ha progresado mucho en pocos años, y sus retratos son de un estraordinario mérito. Así es, bellísimas lectoras, que si deseáis obtener una perfecta imajen de vosotras, o bien de vuestro padre que se ausenta, del hermano o de la amiga, en este laboratorio quedaréis del todo complacidas.

 Del mismo modo trabaja sobre papel los retratos fotográficos, en cuyo género sobresale a veces de una manera admirable. En fin, Molina bajo todos conceptos es digno de la protección de las hermosas Habaneras porque en esta ciudad es uno de los más hábiles representantes del célebre inventor del Daguerreotipo.

 Basta por hoy, queridas lectoras; dadme el rocío de vuestra protección y tal vez se prolongue la existencia de estas Flores del Día.


  Floresta cubana, 1856.

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